Mira estos datos: en el mundo hay 7.395 millones de personas y casi la mitad de ese total (3.419 millones) corresponde a usuarios activos de Internet. A su vez, 2.307 millones de personas participan activamente en redes sociales. Algunas son tan grandes que equivalen a la población de países enteros. Facebook, por ejemplo, tiene 1.590 millones de usuarios, mientras que en China hay 1.372 millones de habitantes.

Visto así, es fácil notar que las redes sociales son el fenómeno tecnológico y cultural más importante del siglo XXI. Allí convergen tecnologías y contenidos en una dinámica que, para las pequeñas y medianas empresas, resulta fundamental para construir su imagen y conectar con su comunidad de clientes.

Para crecer en ventas y fidelizar a los consumidores que se interesan por lo que ofreces, es importante que tu negocio tenga presencia online e interactúe con la gente. Pero así como no hay dos emprendimientos idénticos, cada red social tiene su lógica y sus posibilidades. Detrás de las redes sociales existen procesos de comunicación a los que conviene prestar atención. La clave está en entender la comunicación como un proceso de producción de vínculos y sentidos, reconocer a los distintos actores, descubrir sus conexiones y sus necesidades de información.

Seamos amigos: la importancia de estar presente en las redes sociales

Una por una

Snapchat, Google+, LinkedIn, Twitter, Instagram y Facebook son las más populares. ¿Por cuál comenzar? Pensemos en Facebook. Crear una fan page es como crear una carta de presentación: allí decimos quiénes somos, qué hacemos y cómo pueden contactarnos. Dedica un buen tiempo para preparar tu perfil: conviene destacar tu logo y el mensaje que mejor identifique a tu producto o servicio.

Al inicio, es deseable postear un video de bienvenida y, de paso, comenzar a ofrecer contenidos desde múltiples formatos, ya que las redes sociales demandan un abordaje multimedial. Así, asegurate de contar con muchas fotos para mostrar lo mejor de tu emprendimiento, bien organizadas en álbumes. Y no te olvides de invitar a la comunidad a participar e involucrarse.

A la hora de pensar tus posteos, recuerda no excederte con el texto (aún cuando Facebook, a diferencia de Twitter, no impone restricciones) y aprovecha los recursos que ofrece la plataforma: incluye links, hashtags, imágenes y arroba a los usuarios más valiosos que te siguen y que son referentes entre tus clientes. Por otra parte, elige bien cuándo publicar: no es lo mismo postear en cualquier día y horario. Para eso, existen herramientas que permiten evaluar los mejores momentos y programar los mensajes. En Facebook, no es conveniente abrumar a los usuarios; dos o tres posteos por día son suficientes para consolidar una relación.

El llamado a la acción es otro recurso elemental en las redes sociales. Los usuarios quieren interactuar con las marcas y de ellas depende dar el primer paso. Sorteos, concursos, trivias, eventos y encuestas, son algunas propuestas de campaña para explorar junto a tu comunidad. Para todo esto necesitarás contenidos originales. Y si el contenido es el rey, como siempre decimos, la conversación es la reina. La interacción con la comunidad es el mayor valor de las redes sociales. Promover esos intercambios es el primer paso para que tus contenidos puedan volverse virales y, así, multiplicar su alcance de manera exponencial.

¿Parece mucho para tener en cuenta en sólo una red social, verdad? Es que para tener conexiones significativas con la comunidad es necesario un trabajo de hormiga. Quien lo lleve adelante, el community manager, tendrá también que balancear los mensajes promocionales, informativos y conversacionales, para lograr que los usuarios se interesen y compartan el contenido de tu emprendimiento.

Hoy, las redes sociales son el espejo donde se refleja la imagen de las empresas, incluso cuando están ausentes o inactivas, porque esa omisión es también un mensaje asociado con uno de los axiomas elementales de la comunicación: es imposible no comunicar. En gurú podemos ayudarte a pensar una estrategia en social media. ¿Seguimos hablando?